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Entrenamiento Ciclismo Triatlón

Entrenar por potencia: guía completa

Qué mide de verdad el potenciómetro, cuáles son tus siete zonas, cuándo parar una serie y el número que casi nadie mira y que es el que te quita minutos en una marcha.

El primer día con potenciómetro casi todo el mundo hace lo mismo: mirar la cifra, ver que sube y baja treinta vatios en un segundo y pensar que el aparato va mal. No va mal. Es así.

Esta guía reúne lo que hace falta para entrenar por vatios sin acabar peleado con la pantalla: qué mide exactamente, cuáles son tus zonas, cuándo un número te está diciendo que pares, y cuál es el dato que casi nadie mira y que es justo el que te quita minutos en una marcha.

Qué mide la potencia y qué mide el pulso

La diferencia entre los dos aparatos es la que ordena todo lo demás. La potencia mide lo que estás haciendo. El pulso mide cómo está respondiendo tu cuerpo a lo que estás haciendo.

Parece un matiz y no lo es. Cuando aprietas, los vatios cambian en el mismo instante; tu corazón necesita entre 40 y 45 segundos para colocarse donde le toca. Por eso hay esfuerzos que el pulsómetro no puede medir y el potenciómetro sí, y por eso los dos aparatos se contradicen tantas veces sin que ninguno esté estropeado.

PotenciaPulsaciones
Qué mideEl trabajo que producesLa respuesta de tu corazón
Cuándo reaccionaAl instante40-45 segundos después
Le afectanNada externo: un vatio es un vatioCalor, sueño, estrés, cafeína, fatiga
Sirve paraSeries cortas, sprints, dosificarVer cómo estás hoy, controlar el rodaje

Ninguno sustituye al otro. El potenciómetro te dice si estás haciendo la sesión que tocaba; el pulsómetro te dice qué le está costando a tu cuerpo hacerla. La información buena aparece cuando los comparas.

En la práctica: si la potencia es la pedida y el pulso está más bajo de lo normal, no has fallado la sesión. Casi siempre significa que llegas con fatiga acumulada.

Los vatios no se están quietos, y no es un fallo

Subir o bajar treinta vatios en un segundo es lo más normal del mundo. Depende de un bache, de un cambio de viento, de que te levantes del sillín. Pretender clavar un número exacto es pelearse con algo que no se puede ganar.

Hay dos formas de dejar de pelearse, y las dos se hacen el primer día.

La primera: pensar en rangos. Si la sesión pide intervalos a 340 vatios, lo útil no es buscar el 340. Es moverse entre 320 y 360, y algunos días entre 310 y 370. La zona la vas a mantener; el número exacto, no.

La segunda: elegir bien qué potencia muestra el dispositivo. La cifra instantánea es ilegible. Casi todos los aparatos permiten enseñar una media de los últimos segundos, y ahí sí hay una recomendación clara:

DatoQué haceCuándo
Potencia instantáneaSalta sin parar. Marea y no informaCasi nunca
Media de 3 segundosSuaviza el ruido sin retrasar la lecturaLa del día a día
Media de 5 segundosAlgo más estable. No está en todos los aparatosVale igual
Media de 10 segundosTarda demasiado: si dejas de pedalear, sigue mostrando lo de antesNo, y menos en sprints

En la práctica: media de 3 segundos y rangos de más menos 20 vatios. Con esas dos decisiones el potenciómetro deja de agobiar en una sola salida.

Las siete zonas por potencia

Las zonas clasifican la intensidad para saber qué proceso interno estás provocando. Por potencia se usan siete, y todas se calculan como porcentaje de tu FTP:

Zona% FTPPara qué
Z1 · Recuperaciónhasta 55 %Sin fatiga añadida
Z2 · Resistencia55-75 %La base aeróbica
Z3 · Tempo75-90 %Ritmo medio sostenido
Z4 · Umbral90-105 %Lo que más mueve el FTP
Z5 · VO2 Máx105-120 %Series de 3 a 8 minutos
Z6 · Anaeróbico120-150 %De 30 s a 2 min. Con moderación
Z7 · Neuromuscularmás del 150 %Sprints de 5 a 15 segundos

Los colores son los mismos que verás en la app y en el gráfico de tus sesiones, para no tener que traducir nada de un sitio a otro.

Si vienes de entrenar por pulsaciones te llamará la atención que allí sean cinco zonas y aquí siete. No es una contradicción: son dos métricas con distinta resolución, y el umbral sigue estando en Z4 en las dos. Las dos últimas zonas por potencia sencillamente no existen en pulso, porque el corazón no llega a tiempo.

En la práctica: cuando alguien te diga «lo hago en zona 4», pregunta de cuántas. Zona 4 de cinco y zona 4 de siete no son el mismo esfuerzo.

El FTP y los vatios por kilo, en dos líneas

Son los dos números que más vas a oír, y conviene saber para qué sirve cada uno antes de que alguien te los tire por encima en una salida.

El FTP es la potencia máxima que podrías sostener alrededor de una hora. Es la referencia con la que se calculan tus zonas, y de ahí su importancia: si está mal, todas tus sesiones están mal calibradas. No es una nota ni un nivel. Qué es el FTP realmente (y qué no).

Los vatios por kilo son tu potencia dividida por tu peso. Sirven para comparar, no para entrenar: en subida mandan ellos, en llano manda el vatio a secas. Para qué sirven los vatios por kilo.

La potencia mínima de rodaje, el número que casi nadie mira

Este es el concepto que más cambia la forma de rodar de un ciclista, y no aparece en casi ningún sitio.

Cuando vas solo por pulsaciones hay una trampa que no puedes ver. Con fatiga acumulada, el pulso se queda plano: en llano cuesta bajar de 140 o 150 pulsaciones por muy suave que vayas, así que el pulsómetro te dice que sigues trabajando. El potenciómetro enseña la otra mitad de la historia: la potencia se ha desplomado mientras el pulso seguía arriba.

Lo mismo pasa sin fatiga, simplemente por relajarse. Y ahí está la idea: en una salida larga se pierde más tiempo en los ratos en los que te acomodas que el que ganas en los ratos en los que aprietas. En una marcha, el buen registro no lo hace la subida heroica; lo hacen los cuarenta kilómetros en los que no te dejaste ir.

La potencia mínima de rodaje es ese valor por debajo del cual dejas de ser eficiente. Hay cuatro motivos para estar por debajo, y solo uno es un problema:

  • Vas en bajada o con viento a favor.
  • Vas a rueda.
  • Estás haciendo recuperación activa.
  • Te estás relajando más de la cuenta.

Para encontrar la tuya hay un test casero que se hace dentro de una salida normal:

  • Parte del 75 % de tu FTP como valor inicial.
  • Pasada la primera hora, busca tramos con un desnivel de entre el 0,5 % y el 1 % y sin interrupciones.
  • Rodando al 75 %, 78 %, 80 % de tu FTP, comprueba en cuál tienes la sensación de ir cómodo pero rápido, con la referencia de poder aguantar ese ritmo más de 10 minutos sin apretar los dientes.
  • Toma dos o tres tramos de 2 a 3 minutos.
  • Pasadas las dos horas, repite la observación en tramos parecidos. Es probable que ahora estés en el 79-82 %.
  • Repite el test la semana siguiente para contrastar el valor.

Merece la pena saber lo que produce este número. En un circuito de una hora y cincuenta y cinco minutos, rodado primero por sensaciones y después con la única consigna de no bajar de la potencia mínima, la diferencia fueron siete minutos. Con la misma sensación de esfuerzo y la misma fatiga al llegar a casa.

En la práctica: no hace falta ir más rápido. Hace falta ir menos lento durante menos rato.

Cuándo dejar de hacer series: el valor repetible

Esta es la otra cosa que un potenciómetro permite y un pulsómetro no.

A medida que te cansas rindes menos: es obvio. Lo que no es obvio es a partir de qué punto una serie más deja de aportar nada. Y sí se puede saber, mirando la tercera repetición.

Se toma la tercera porque las dos primeras se hacen siempre por encima de lo que se puede repetir: entras fresco y con ganas. La tercera ya es tu nivel real de ese día. Ese es tu valor repetible, y desde ahí se marca el suelo.

Con un ejemplo se ve rápido. Sesión de 8 series de 5 minutos, FTP de 300 vatios, zona objetivo de 318 a 360:

  • Primera serie: 360 vatios. Segunda: 350. Tercera: 340.
  • Para esfuerzos de esta duración aceptamos una caída del 5 %: 340 menos 17 son 323 vatios.
  • Mientras las series sigan por encima de 323, la sesión suma. Si en la sexta te sale un promedio de 315, la séptima y la octava ya no aportan el estímulo que buscábamos.

El margen depende de la duración del esfuerzo: no es el mismo en series de 30 segundos que en bloques de 20 minutos. Pero la mecánica es siempre esta, y evita las dos cosas que pasan cuando no hay número: dejar la sesión a medias porque duele, o terminarla entera sumando fatiga que ya no entrena nada.

En la práctica: apunta la tercera serie. A partir de ahí, la sesión tiene un criterio de fin que no depende de cómo te sientas.

Tu perfil de potencia: en qué eres bueno

Dos ciclistas pueden tener el mismo FTP y el mismo peso y ser corredores completamente distintos: uno gana todos los sprints y al otro no lo despegas en un puerto de veinte kilómetros. El FTP solo no lo distingue.

El perfil de potencia sí, y se construye con cuatro esfuerzos máximos de duraciones muy distintas:

DuraciónQué capacidad mideDe dónde se saca
5 segundosPotencia máximaCualquier pique o sprint de una salida
1 minutoCapacidad anaeróbicaCualquier repecho a tope o competición
5 minutosVO2 máxMejor de un test específico
60 minutosUmbral (tu FTP)De un test específico

Al ponerlos en una gráfica sale una forma, y esa forma tiene nombre. Un perfil plano es de todoterreno, el típico del amateur no especialista. Uno claramente descendente es de sprinter. Uno ascendente es de contrarrelojista o escalador, y es también el perfil habitual del triatleta de larga distancia. Uno en forma de V invertida es de especialista en esfuerzos de un minuto.

Lo interesante no es la etiqueta, es lo que abre: puedes mejorar como ciclista sin tocar tu FTP, trabajando la parte del perfil donde estás flojo. Mucha gente lleva años midiendo su progreso con un solo número, cuando tiene cuatro.

Cuándo la potencia no es la herramienta

El potenciómetro tampoco lo resuelve todo:

SituaciónQué mirar en su lugar
Quieres saber cómo estás hoyPulso y sensaciones. Un vatio no sabe si has dormido
Ruedas en grupoPoco: los vatios los marca la posición, no tú
Días de fatiga evidenteSensaciones, y bajar el listón del día
Comparas rodillo con carreteraNada: son dos aparatos distintos y no tienen por qué coincidir

Qué hacer esta semana

Una sola cosa, y es la que más cambia por sí sola: pon la media de 3 segundos en la pantalla y sal a rodar pensando en rangos, no en cifras. Si ya lo tienes hecho, entonces la de esta semana es apuntar la tercera serie de tu próxima sesión de intervalos y calcular tu valor repetible.

Por dónde seguir

Esta guía es el mapa. Cada pieza tiene su desarrollo:

Lo importante

El potenciómetro no mide lo bueno que eres: mide lo que estás haciendo ahora mismo. Todo lo demás -si eso es mucho o poco, si toca apretar o parar, si estás mejorando- sale de comparar ese dato con otros, no de mirarlo fijamente.

Y si algún día los números y las piernas no se ponen de acuerdo durante varias sesiones seguidas, la respuesta no está en la pantalla. Está en cómo duermes, cómo comes y cuánto llevas acumulado.

Si quieres el desarrollo completo, con los tests y el análisis pieza a pieza, lo tienes en la Guía de entrenamiento por potencia.

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